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Abelardo de la Espriella es, desde el viernes, presidente de Colombia. Estamos ante otro de esos políticos que recuerdan a Trump: ultras, llamativos, con un discurso que a muchos suena extravagante. Pero esta nueva ola de dirigentes americanos no está formada solo (o no solo) por seguidores del trumpismo. Como explica Javier Lafuente, subdirector de EL PAÍS América, en este reportaje, las derechas del continente son más diferentes de lo que parece, y van, por ejemplo, del libertarismo de Milei al nacional-conservadurismo de Kast. ¿Y qué une a estos movimientos políticos? Sobre todo, tres elementos: la oposición a los avances políticos y sociales de las últimas décadas, a menudo etiquetados como “wokismo”; la apariencia de autoridad, con un liderazgo reforzado por las redes sociales, y el uso de la historia como arma propagandística. Además, su avance no se debe solo a los fuegos artificiales de la comunicación política, sino también a frustraciones reales causadas por la desigualdad, la corrupción y la violencia.
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