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¡Saludos! Soy Francisco Doménech y este es el último boletín de Materia, la sección de ciencia de EL PAÍS, antes de un descanso veraniego que nos tomaremos tras el eclipse del 12 de agosto, el primero total en la España peninsular después de 121 años. La semana pasada os decía que deberíamos sentirnos afortunados de poder experimentar uno. Y la casualidad ha querido que este sea casi exclusivo de este país. En todo el mundo, pasará por encima de los hogares de 15.200.000 personas. Y de ellas, más de 14.900.000 viven en España; el resto, casi todas en la punta occidental de Islandia.
La imagen que encabeza este correo electrónico es la mejor que he visto en todo este 2026 para ilustrar el camino que hace tan singular este eclipse. Pertenece a una animación publicada por la NASA recientemente y muestra cómo, después de nacer en el Ártico, su banda de totalidad solo pasa por una zona sin apenas asentamientos humanos en Groenlandia, por una pequeña parte de Islandia y luego no pasa por ningún otro territorio habitado hasta cruzar España y, justo a continuación, morir en el Mediterráneo al caer la noche.
El fotograma elegido representa lo que ocurrirá sobre nuestras 19:45, cuando el eclipse esté alcanzando la duración máxima de su totalidad (2 minutos 19 segundos), frente a las costas islandesas. El círculo oscuro representa la umbra —la sombra profunda— de la Luna nueva, que se ha interpuesto entre la Tierra y el Sol, justo en la posición adecuada para eclipsarlo. Mientras tanto, a esa hora España ya está bajo la penumbra —la sombra más ligera— del satélite, que en el cielo ya habrá comenzado a morder el disco solar. En el este de Europa ya será de noche.
Menos de 45 minutos después, comenzará la fiesta: la umbra ya estará entrando por Galicia y Asturias, a miles de kilómetros por hora, y alargándose y acelerándose en su tramo final. Podéis ver cómo se mueve y deforma sobre España esa sombra, que marca la totalidad, en este reportaje que publicamos el 12 de agosto de 2025.,
Un eclipse total es una fiesta, un espectáculo natural gratuito y accesible para todos. No hace falta tener conocimientos de astronomía y es algo que emocionará a cualquiera que sepa disfrutar de una puesta de sol. Aunque no se parezca en nada: se va a hacer de noche en un instante.
Después de más de dos años informando sobre este eclipse en EL PAÍS, a falta de solo unos días, solo se me ocurre añadir unos consejos. De esas que nos dan los padres cuando empezamos a salir por la noche:
1. No os perdáis la fiesta.
— Si vais a estar dentro de la banda de totalidad, buscad un buen sitio para verlo y acudid con mucha antelación. Porque al suceder tan tarde, con el Sol bajo, es fácil que cualquier edificio, montaña u obstáculo natural nos lo tape. En principio, puede valer cualquier lugar donde se vean bien las puestas de sol en esta época del año. En EL PAÍS os contamos cómo encontrar lugares idóneos, con la ayuda del teléfono móvil y unas apps gratuitas. También hemos recopilado cerca de 400 miradores oficiales, seleccionados por ayuntamientos y comunidades autónomas. — Si estáis fuera de la banda de totalidad, os animo a internaros en ella. Todos los expertos que hemos consultado nos advierten de que ni siquiera un eclipse parcial del 99,99% tiene nada que ver con lo que se experimenta al vivir un eclipse total. No es lo mismo un casi. A nadie le emociona casi meter un gol, casi conseguir entrar en el concierto de Bad Bunny ni casi enamorar a alguien. 2. Llevad protección.
Conseguid gafas de eclipse. Ninguna emoción justifica producirse un daño permanente en los ojos. No hacen falta unas gafas para cada uno: se pueden compartir, porque solo se usan para mirar brevemente al Sol, mientras el eclipse no ha comenzado y mientras es parcial. Cuando es total, hay que quitárselas para poder ver ese extraño Sol negro rodeado de una corona blanca, y para poder apreciar que se ha hecho de noche.
3. Solo los expertos van a conseguir hacer buenas fotos del eclipse.
Estar pendiente de hacer fotos y vídeos distrae de disfrutar la experiencia única de la totalidad, que además es breve. En España, un máximo de 1 minuto y 50 segundos. Es más interesante grabar las reacciones de la gente durante esa noche, la más corta y rara de sus vidas. Y lo que es totalmente desaconsejable es estar mandando fotos y vídeos por el móvil.
La gente se va a concentrar en muchas zonas rurales con poca cobertura y será fácil que las redes se saturen. Las vamos a necesitar para las emergencias. Hay que recordar que este eclipse sucede en medio de un verano en el que estamos sufriendo olas de calor e incendios forestales que están batiendo récords
4. Seguid la fiesta, después de que acabe el eclipse total.
Con responsabilidad, cuidando de los demás y de los entornos naturales en los que muchos estaremos viendo el eclipse. Seguir la fiesta astronómica unas horas más es la única manera de paliar los monumentales atascos que siempre suceden tras un eclipse total. Lo ideal es quedarse a dormir donde lo veas, si es posible.
Y si no podemos, basta con que volvamos de manera escalonada. La verdad es que, en este eclipse, tenemos alicientes para quedarnos unas horas más. Poco después de la totalidad, veremos cómo el Sol va a empezar a llenarse de nuevo y eso coincide con la verdadera puesta de sol. Ahí sí que va a haber fotos espectaculares hechas por cualquiera.
Y cuando se haga de noche, entrarán en escena las estrellas fugaces. Además de coincidir tan cerca del atardecer, este eclipse coincide con el máximo de la lluvia de las Perseidas. Es una razón más para sentirnos afortunados, para relajarnos mirando el cielo y... quizás, para pedir algún deseo.
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