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Feliz viernes, lector@s
Disculpad la demora en el envío hoy de este boletín. Un terremoto en un club de fútbol como el Real Madrid se hace sentir en las redacciones de los periódicos como este. Y acelera nuestras rutinas, altera nuestras dinámicas. Como muchos dicen que pasó en el vestuario del Madrid con la llegada de Kylian Mbappé. Un elemento disruptor para un vestuario que ya era complejo y difícil de manejar. Un vestuarios con todos los egos que te permiten ganar un puñado de Champions. Esos egos cuyo equilibrio se desmorona cuando las cosas no salen como uno desea. Porque hay alguien más guapo, más rico o mejor jugador en la caseta, como diría aquel Cristiano Ronaldo de hace diez años. Egos que toman el control, que ponen y quitan entrenadores. Si no, que se lo pregunten a Xabi Alonso. Y en esas estamos, fichado Mbappé, al fin, tras años de culebrón, el resultado no ha sido el esperado. Dos años sin títulos y un ambiente irrespirable en el equipo. No hace falta "cagarse a piñas", como diría Valverde, para que se venga abajo todo un ecosistema. La falta de compañerismo, las traiciones y la desconfianza son armas suficientes para desatar una crisis de altura. De todo ello intentamos dar buena cuenta estos días. Trabajando a deshoras y enganchados al teléfono.
Mientras acabamos de discernir cómo se resuelve esta crisis (que no será ni rápida ni fácilmente), a cuánto sube la multa económica "ejemplar" con la que el club pretende castigar a los que armaron más barullo, Valverde y Tchouameni, y qué fotografía se nos queda para la próxima temporada, incluida la de la silla caliente que dejará libre el entrenador, Álvaro Arbeloa, más pronto que tarde, os animo a leer las últimas historias que os hemos contado estos días.
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