|
Hola a todos:
De unos años para acá, la polarización de la política se ha trasladado a los fiscales, un cuerpo de funcionarios de élite, muy jerarquizado, por lo general discreto, que tiene entre sus manos la responsabilidad de defender a las víctimas ante los tribunales. La llegada en 2020 de Dolores Delgado a la cúspide de la Fiscalía después de haber sido ministra de Justicia en el Gobierno de Pedro Sánchez provocó las primeras críticas. Y la condena, hace solo unos meses, del ya ex fiscal general Álvaro García Ortiz avivó el enfrentamiento en una institución que reclama una profunda reforma que nunca llega. Un buen número de fiscales —la mayoría bajo la protección del anonimato por miedo a las represalias— dibujan el perfil de una institución que, como explica la actual fiscal general, está “herida”. El enfrentamiento de fiscales entre sí sucede, además, en un escenario muy reducido, el triángulo que forman en Madrid los palacios del poder judicial y en un colectivo donde abundan las parejas y los linajes.
Pablo Ordaz
|